
Escribir forma parte de mi vida desde que era niño.
Cuando tenía siete años, un día le pregunté a mi madre:
«Mamá, ¿yo podré ser escritor?»
Ella me respondió:
«Tú podrás ser lo que quieras.»
Quizá aquella conversación quedó guardada en algún rincón de mi memoria. Porque, muchos años después, sigo escribiendo.

A los once y doce años gané pequeños premios de escritura.
A los catorce, una redacción que hice en un examen impresionó tanto a mi profesora que decidió leerla delante de toda la clase.

Después, la vida me llevó por otros caminos.
Creé empresas, escribí para trabajadores, puse en marcha una revista y entré también en el mundo del periodismo, la radio y la televisión.


A lo largo de los años he escrito libros, artículos y relatos nacidos de experiencias, emociones, sueños y momentos de mi propia vida.
No todos los proyectos llegaron a publicarse. Algunos quedaron por el camino. Otros necesitaron años para encontrar su momento.
Pero escribir siempre estuvo ahí. A pesar de lo que me sucedió…
Hoy sigo escribiendo porque, en el fondo, aquella pregunta que hice con siete años nunca desapareció.
¿Podré ser escritor?
Mi madre ya me dio la respuesta.